Siempre recuerdo una canción del
Grupo Bacilos que decía: “¿Cómo fuimos a parar del cielo a este lugar, en solo
un segundo?”.
Si en una ruptura no hay un detonante
fuerte que la justifique, usualmente alguna de las partes se hace la pregunta
del título o la del párrafo anterior
A veces, la pregunta se la hace quien
no estuvo atento. Fue advertido y quizás lo dio todo por sentado o no le dio
importancia a los reclamos.
En otras oportunidades la
explicación, si es que la hay, es más sutil. Alguno de los dos se ha empeñado
en mirar solo lo que no le gusta y no ha tenido éxito comunicando aquello que
le estaba incomodando.
De cualquier modo, cuando se ve el
carrete completo, parece un absoluto misterio. ¿Alguien sabe realmente cuando
la ruptura está justificada cuando no hay un detonante mayor?
¿Cómo lo resuelven las parejas que
duran muchos años o toda la vida?
Yo creo que todos sabemos que no hay
pareja perfecta o libre de conflictos. ¿Qué hacen exactamente?
Hay muchas razones. A veces es apego,
otras veces es miedo. En ocasiones es conveniencia o la determinación de no
volver a empezar. Muchas de esas parejas longevas en realidad no podrían ser
ejemplo de nadie.
Pero yo no tengo la lupa allí.
Intento ver lo que algún osado podría denominar como un modelo “exitoso” de
relación. Si es que tal cosa existe. Hoy creo que en esos casos descubrieron lo
que es amar en mayúsculas.
Yo he dicho muchas veces que no creo
que estemos cerca de entender el amor en toda su justa dimensión. Una energía o
emoción que creo yo mueve todos los hilos del universo.
Sin embargo, aquellos que son capaces
de navegar las aguas turbulentas de los desacuerdos, los desencuentros, la
llegada de la rutina, los cambios propios de cada ser humano y todo aquello que
termina no gustándote mucho del otro; son aquellos que en definitiva han
ejercitado una forma de amor que es un facsímil razonable de lo que yo creo el
amor es.
Ese amor que perdona, que sigue viendo las
potencialidades, que tiene esperanza en lo que se puede mejorar y que al final
del camino, acepta al otro con muchas de sus peculiaridades y rarezas. Ese amor
que ve a través de los defectos y conecta efectivamente con lo que somos en
esencia.
Quienes están parados allí, parece
que tienen mayor probabilidad de éxito para conservar y cultivar relaciones longevas. Para quien
cree que el amor nace y muere en las coincidencias, esto es territorio
comanche. No es comprensible. Lo entiendo, de allí vengo yo.
No deja de ser para mí una rareza
como pasamos de cero a cien o viceversa en materia de sentimientos. Lo que un
día parece seda se convierte en papel de lija. Hoy creo que debemos intentar
conectar con sentimientos más profundos y elevados y no dar rienda suelta a la
euforia que el enamoramiento provoca.
Porque el enamoramiento va a pasar y
si no se construyeron bases sólidas, cualquier brisa marina va a socavar lo que
parecía el cielo y luego uno irremediablemente se tiene que preguntar: ¿Alguien
anotó la placa del camión que nos arrolló?
Hace ya varias décadas, el grupo de
rock venezolano Témpano, grabó una
canción titulada “¿Qué nos pasó?", la cual me cautivó desde el primer momento en
que la oí y la cual retrata la parte que les comparto cuando una de las partes
se pregunta por qué fue que no se logró. Aquí les dejo lo que versa:
¿Qué
nos pasó?
Témpano
Eres más que inspiración,
para mí, eres más que una razón.
Para vivir sin ti, el tiempo que me quede,
lo usaré para escribir cosas de ti.
Eres más que una ilusión,
en esta cama eres más que la soledad.
Cada noche el ayer se vuelve hacia a mi
y tu no volverás
¿Qué nos pasó
en nuestra historia de amor?
En el poema que escribimos
el final nunca llegó
¿Qué nos pasó
en nuestra historia de amor?
En el poema que escribimos
el final nunca llegó
Me preguntarán por ti
yo les diré que ya no estás viviendo aquí.
Recordaré la vez, que amándonos dijiste
que el amor era fugaz, cosas de ti
Y en la noche al descansar
yo sentiré tu presencia y te besaré
al despertar viviré, otra vida y tal vez
Te olvidaré
#LaFelicidadEsPortátil
@YoSoyGusiTrainer

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