Causa Perdida
Una de las cosas más difíciles desde el punto de vista emocional es "soltar", entendiendo este término como el acto de desligarnos, separarnos o dejar ir un amor, una pareja. Es difícil porque inclusive es duro aún cuando la relación que recién se acaba no tenía ningún destino, objetivo o rumbo. Esto es una enorme paradoja, pero no por eso deja de ocurrir.
De cualquier manera se requiere de una enorme valentía y de una casi inquebrantable fuerza de voluntad. Muchas veces no importa si sufrimos alguna fuerte afrenta, si nos hirieron profundamente o si la ruptura ha sido traumática, igual duele. Supongo que alguna vez nos ha pasado a todos nosotros. Desde mi punto de vista, el gran misterio a develar es por que, a pesar de lo que he expuesto, resolver la disolución de la relación resulta tan cuesta arriba.
Pues bien, se requiere de cierta "estatura" emocional para entenderlo, aceptarlo y asumirlo. Lo que por cierto no exime de sentir lo que se siente, pero al menos al tenerlo claro, se garantiza que el tránsito por ese túnel sea un poco más corto o más iluminado. Muchas cosas pueden estar pasando, pero yo considero que existen tres lugares comunes en estas situaciones:
1.- Miedo: miedo a no conseguir otra pareja. Miedo a volver a empezar. Miedo a volver a fracasar si las dos premisas anteriores son solventadas. Miedo a la "soledad" (si, entre comillas). Miedo a salir de la zona de confort donde creemos que estamos. Miedo a ser herido nuevamente. Miedo de no haber entendido la lección implícita en la situación que acaba de pasar y un largo etcétera. La clave aquí es mirarse al espejo, ver en nuestro interior y preguntarnos con toda franqueza: ¿MIEDO A QUÉ? Cuando logremos dar con el objeto de nuestro temor, debemos ser lo suficientemente astutos como para convencernos de que no hay nada que temer. Casi todo tiene solución en esta vida, créanme.
2.- Orgullo, prepotencia, machismo, egoísmo: nos cuesta pensar que eso que fue "nuestro" ahora sea de otro(a). No podemos entender como aquella persona que profesaba todo ese amor, ya no nos quiera. Creemos que solo será feliz con nosotros. No queremos que la(o) toque otro(a). Sabemos que no funcionará con esta pareja, hemos probado mil fórmulas, pero no, el egoísmo nos nubla el entendimiento. Confundimos eso con rastros de amor y creemos que aún existe una pequeña oportunidad. Si logramos identificar esto y llamarlo por su nombre, lograremos un enorme paso. Decirnos a nosotros mismos: esto no es que la(o) quieres, sino que no concibes la idea de verla(o) con otro(a), es lo indicado. Y por supuesto, mucha fuerza de voluntad para quedarse callado(a) y quieto(a). Si hablamos y/o actuamos nos confundimos nosotros y a la pareja. Si logramos que vuelva el objeto de nuestro capricho, nos volveremos a dar cuenta que eso no era lo que queríamos, y repetiremos el ciclo. Saber esto por cierto, no exime, repito, de sentir esas ambigüedades.
3.- Terquedad, esperanza, perseverancia, optimismo, ceguera: producto de que las dos primeras cosas no han sido correctamente identificadas. A veces es mejor agotar hasta la última gota de combustible a fin de darnos cuenta de que no tiene sentido. Yo no lo veo como una pérdida de tiempo, a veces es necesario. El problema es que conozco a algunos(as) con un exceso de esperanza que rayan en la obsesión o se pasan dos pueblos en esa dirección. ¿Cómo saber cuándo basta? Lamento informarles que no tengo el "tiempómetro" para medir eso. Pero si tienes cuatro años tratando y no has avanzado nada, creo que es hora de soltar. De cualquier manera, solo lo sabe uno. Es cuestión de sincerarse y de querer probar alguna cosa distinta. Si te sientes en Fun Race y no sabes ni manejar, es que estás atascado emocionalmente y necesitas activar la doble tracción. Sacúdete eso todo lo que puedas y traza un nuevo camino, en una nueva dirección.
A pesar de que no me gusta pensarlo, decirlo ni sentirlo, el amor acaba algunas veces. Y lo han escrito centenares de personas antes que yo:
"Porque somos como ríos, cada instante nueva el agua, el amor acaba. Porque el corazón de darse, llega un día que se parte, el amor acaba. Porque se vuelven cadenas lo que fueron cintas blancas, el amor acaba (...) Porque el tiempo tiene grietas, porque grietas tiene el alma, porque nada es para siempre y hasta la belleza cansa: el amor acaba" (El Amor Acaba, interpretada por José José)
"Cuando se acaba el amor, se va la vida con él y queda un amargo sabor y un frío extraño en la piel. Cuando se acaba el amor se acaba el agua y la sal, el agua se hace vapor y el corazón de cristal" (Cuando se Acaba el Amor, interpretada por José Luís Rodríguez)
"Cuando falla el amor, aquel precioso amor que juramos eterno; cuando intentas seguir y luchas por sentir eso que ya no sientes. Promesas, escritas con el alma, que pusieron al mundo a girar hoy no sirven de nada. Promesas, que fueron muy de veras no son más que quimeras cuando falla el amor" (Promesas, interpretada por José José)
"Porque es pura fantasía nuestro amor, ilusiones que se forjan con el tiempo; porque es tanta la distancia entre los dos, que es difícil que podamos entendernos" (He Renunciado a Ti, interpretada por José José)
Como ven, ya le ha ocurrido a otros. Así que si se te ha muerto el amor alguna vez, no es como para sentirme una horrible persona. Si a tu pareja se le despareció, aún si fue de improvisto, no es necesario desmembrarlo(a), mandarlo(a) a otra dimensión, volverlo(a) polvo cósmico o intentar desgraciarlo(a) con alguna "rarúfica" maldición gitana. Simplemente hay que aceptarlo como algo natural, doloroso pero natural. No es la primera vez que pasa, no eres susceptible de un récord Guinnes por ello. No será la última vez. Las parejas "exitosas" (si es que puede alguien acuñar ese término junto a la palabra pareja) han sufrido muchas de ellas altibajos en su amor. Pregúntenles que han hecho. Muchas veces lograron conectarse con lo bueno de su pareja, algunas veces tienen muchas cosas en común, afinidad y el balance es positivo como para abandonar el barco. Algunos otros se quedan por costumbre, por los hijos, por los bienes materiales, ¿quién sabe? Los que han logrado sortear estos vaivenes son verdaderos colosos con algo de suerte. Han luchado, han creído y les ha resultado bien. Y por ello se vuelve tan difícil saber cuando hay que dejar de remar.
Para quienes lleguen a esta conclusión y tengan el coraje de hacerlo, les dejo esta melodía. La interpretó Emmanuel hace ya algunos años y como ya saben, el señor de la rockola que vive en mi cabeza no tiene descanso y siempre "pincha" algún tema que me recuerda que ya todo le pasó a alguien más primero que a mi. Ahí les va:
Causa Perdida
Te quiero y te he querido por siempre
pero parece que tu amor llegó a su fin
Se que tu no lo sabes e intentas, e inventas
tantas razones, culpas, llantos y argumentos
pero lo cierto es que mi amor no estás aquí
Causa perdida
no quieres malgastar en mi tu vida
tu lo tienes que saber
Causa perdida
no importa cuanto trates de evitarlo
yo se que estoy acorralado por tu adiós
Yo se que al aceptarlo me privo
de arrebatarle al tiempo un poco más de ti
pero lo que sucede es que prefiero marcharme
antes que el odio te seduzca y se haga tarde
porque prefiero decir adiós, me toca a mi
Gustavo León
gleonvillarroel@gmail.com
@gleonv
No hay comentarios:
Publicar un comentario