Un Gran Poder Acarrea una Gran Responsabilidad
Los más cinéfilos ya deben saber que la frase no es mía. En la versión cinematográfica más reciente del Hombre Araña, protagonizada por Tobey Maguire hay una escena que describe un acontecimiento que en lo adelante marcará de manera determinante y dolorosa a este famoso héroe.
El joven estudiante Peter Parker recién acaba de descubrir sus extrañas y poderosas habilidades. Estando en un lugar de la ciudad es testigo de un robo. La víctima pide ayuda a gritos y Peter, ya a conciencia de sus poderes, deja huir impávido al delincuente.
Es este mismo delincuente el que minutos después asesina a su tío tratando de quitarle su vehículo para seguir con su huída. La culpa de Parker es inmensa al sentirse que estuvo en sus manos torcer un poco el destino.
En nuestra cotidianidad tenemos a diario situaciones similares: tenemos subalternos mediocres que evitamos sancionar por miedo, por fastidio o porque no queremos aumentar la lista de nuestros enemigos. Tenemos aquel vecino que saca a su perro a realizar sus necesidades en nuestro estacionamiento o que no le recrimina que orine siempre en la misma esquina dentro del edificio. Tenemos compañeros de trabajo que no realizan su trabajo de manera correcta, que nos cargan de las obligaciones que les corresponden a ellos o que nos hacen pagar por sus errores y somos incapaces de enfrentarlos. Tenemos jefes abusivos, traicioneros, desleales, incompetentes y no podemos denunciarlos ante quienes pueden hacer algo al respecto. Tenemos gobernantes que nos abusan, maltratan, vejan y engañan y somos incapaces de articularnos como pueblo para salir de ellos.
El gran problema es que muchos de nosotros no sentimos que tenemos ese "poder" para cambiar las cosas. No hemos entendido que tenemos una enorme capacidad y posibilidad para reestablecer el orden de las cosas y las situaciones. Evitemos hacer como El Hombre Araña, no miremos hacia otro lado cuando el deber nos llama. Unámonos y creamos en nuestra capacidad de mejorar las cosas. Participemos en las juntas de condominios, sindicatos laborales, consejos comunales y demás formas de organización a fin de hacer sentir nuestra voz y permitir que las cosas empiecen a fluir. Y más importante aún, si ostentas un cargo o una posición social que te permite por tus propios pies torcer las cosas para bien, te pido encarecidamente que cumplas con tu obligación moral y no le heredes el problema a los demás.
Gustavo León
gleonvillarroel@gmail.com
@gleonv
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